Collective construction of consciousness
El desecho desencadena la idea. El gesto del visitante se convierte en la obra de la conciencia.
Me cruzo con desechos. Moldeados por el mar, el tiempo, el azar, algunos me dan una perspectiva, una idea que transmitir. De cada desecho extraigo un gesto que propongo al visitante: mirar dentro de un tubo, girar alrededor de un elemento, hacer rodar un objeto…
Ese gesto no lo controlo. No sé quién vendrá, ni qué se dirá, mostrará o hará, ni cómo reaccionará el visitante ante mi instalación.
Es precisamente de esos gestos no controlados que nace la verdadera obra: el rastro de quienes vinieron a tomar conciencia de una idea que quise transmitir. Está mi obra plástica inicial, pero sobre todo hay una segunda obra, derivada de la primera y creada por la conciencia misma, que el ser humano no controla.
Eso es la construcción colectiva de la conciencia.